Hace 1 semana Mabel me dejó el libro "Los próximos 30 años" de Álvaro González-Alorda, por cierto, muy recomendable. Y os cuento esto porque su libro son páginas de ánimo para transformar nuestro puesto de trabajo, nuestra empresa, nuestra carrera, nuestra vida, nuestro mundo. Y lo justifica animando a los que tenemos gran parte de nuestra vida profesional por delante a sentirnos capaces de cambiar este mundo que nos ha tocado. Al fin y al cabo, nos viene a decir, los próximos 30 años van a ser los más apasionantes de la historia de la humanidad y nosotros debemos decidir si queremos que nos lo cuenten o queremos escribirlo.
Y el mensaje me parece genial. Pero he de decir que necesito complementarlo aquí en estas líneas. Y es que está bien que nos creamos las generaciones líderes del mundo, está bien que pensemos que nosotros vamos a tener más poder para cambiar las cosas. Todo eso está bien. Pero quizá no es suficiente....
No sabemos si los próximos 30 años serán los más apasionantes o no. Lo que si sabemos es que esos 30 años (o lo que nos deje vivir la naturaleza) serán nuestros próximos 30 años y tenemos que convertirlos en los 30 años más apasionantes. Y si tenemos la suerte de vivir otros 30 pues entonces volverán a ser los 30 más increíbles.
Pero positivismos aparte, lo que quería decir es que esos años serán de todos. Y por lo tanto, todos estamos invitados a cambiar el mundo. Es más, todos somos responsables de cambiar o no este mundo en los próximos 30 años. Estés a punto de acabar tu carrera profesional. Estés a punto de empezarla o ni si quiera te la plantees. Incluso también si ya la has acabado. Porque al final, este mundo no es de los que tienen 30 o 40 años. Ni de los que tienen el poder. Ni de los que sueñan con él. Este mundo es de todos. Y como tal, todos podemos aportar nuestro granito de arena para cambiarlo. Ya sea un adolescente que se revela ante sus padres o el orden establecido; el jubilado que se niega a que le obliguen a pasarse la tarde jugando a cartas solo porque se supone que tiene que hacerlo; o el de mediana edad que hace las cosas de manera diferente aunque le llamen freaky.
Todos, absolutamente todos, podemos cambiar el mundo desde nuestro minúsculo lugar. Y encima para bien :). Y eso es lo apasionante. Y al mismo tiempo una gran responsabilidad. Así que más nos vale ponernos los pendientes o las corbatas o las dentaduras postizas y salir a este mundo dispuestos a intentarlo. Después de todo, el mundo es de todos.
Por el año 1998, más o menos, (¡Eso son 10 años!:-O) estaba en casa de un amigo un sábado por la noche esperándole para salir por ahí (con esa gente) y tenía la tele puesta en la 2. Como me aburría un poco, me puse a ver un trozo de la peli y me quedé fascinado. Al día siguiente, me enteré que la película en cuestión se llamaba 1984. Sin embargo, no pude encontrarla en un par de videoclubs de Málaga.
Al cabo de unos cuantos años me dejaron el libro de George Orwell (creo que fue moushik) que relata un hipotético futuro (año 1984 porque el libro es de la década de los 40) en el que un imperio está controlado totalmente por un "todopoderoso" y no existen apenas libertades. Esta novela introduce, por ejemplo, el concepto de Gran Hermano con el ojo que todo lo ve (¡si el Sr. Orwell levantase la cabeza!XD) y, el protagonista de la historia trabaja en una sección en la que se encargan de cambiar todos los documentos anteriores para que sean consecuentes con los acontecimientos actuales. Esto es, que durante los últimos 6 años se ha proclamado que el enemigo es Estasia y ahora resulta que el enemigo es Oceanía y que Estasia es el aliado. Pues allí se ponen los muchachos a trabajar para cambiar todos aquellos documentos donde aparecía que el enemigo era Estasia y cambiarlo por Ocenaía... Vamos, el sueño de muchos dictadores...
Al poco tiempo, me localizaron la película (¡Gracias, Germán!) y tampoco incumplía mis expectativas...
¿Y todo esto a qué viene? Pues a que periódicamente me suelo acordar de la historia cuando veo noticias en los periódicos de gente, políticos en su mayoría, que dice una cosa y al tiempo lo contrario y, además, niega haber dicho lo anterior (¡Y no pasa nada!). O como seguimos como borregos a las primeras palabras bonitas que nos dicen y no tenemos la menor capacidad de crítica. O como cada vez que llegan elecciones nos prometen el oro y el moro y nunca dicen en qué van a dejar de gastar o por dónde van a ingresar más dinero.
Ejemplos hay muchos así que cada uno que elija el que más le guste: el 11-M, el GAL, la guerra de Irak, las pensiones, la educación.... A mi el otro día me produjo mucha tristeza el caso de corrupción urbanísitica de un alcalde de Murcia (creo que el municipio es Totana) no tanto por el caso en sí (que los hay en todos sitios y de partidos de todos los colores y uno ya termina como acostumbrándose a escuchar estas noticias... desgraciadamente) sino porque resulta que 600 vecinos van a arroparle a la cárcel... ¡angelito! A ver, que el tipo este no ha sido juzgado y ahora tienen que demostrar que es inocente... pero que hay que conocer mucho a una persona para poner la mano en el fuego por ella y decir que no es culplable... vamos, que yo recuerdo como animaban y apoyaban a Julián Muñoz hace relativamente poco gente de la calle o con Jesús Gil o con Vera etc.
Vamos, que tenemos el 1984 que nos merecemos...
¡menos mal que hay gente que se alegra por la detención! :-D