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sábado, 28 de mayo de 2011

Un día más cerca de Diana

Un día perfecto, que diría Lou Reed.... Por si alguno no lo sabía ayer nos casamos. No, no ha cambiado nada de lo que pensábamos acerca del matrimonio pero simplemente lo necesitamos para conseguir que Diana esté aquí con nosotros. Siempre-siempre....

Y así empezó nuestro día. Un viernes cualquiera, con la ropa que encontramos en el armario y un juzgado al que nos acompañaban nuestros padres y el hermano de Jaio. Sabemos que para muchos es el día más importante de su vida. Nosotros no lo sentimos así pero era un día con significado porque nos acercaba a Diana. Todavía quedan muchos pasos pero está en nuestra mano hacer que esos dias sean especiales o que sean un duro viaje por el desierto. Así que, ¿cómo hacer un día especial de uno con una boda que habíamos decidio no hacer? Cuestión de actitud o de filosofía, habrá que decir....

Tiene su encanto hacer una boda atípica. 5 acompañantes. Todos vestidos de calle. Con nuestra hija de casi 5 meses y con otra esperando muy lejos de aquí. Mi madre que se pone detrás del juez para sacarnos una foto y cuando nos queremos dar cuenta... ¡FIN! Tanto encanto tuvo que después de una mañana tristona y nublada salió el sol cuando nos despedíamos de los jueces...

Unas fotos junto a un árbol que siempre hay alguien que se pone melancólico. Un paseo, que no puede faltar en Donosti. Un pintxito en La cuchara de San Telmo... mmmm... Comida en un restaurante normal sin que nadie pueda adivinar que es una boda. Otro paseo, que estamos en Donosti. El resto lo hizo la el Ayuntamiento y la capitalidad cultural 2016. ¡Qué detalle! Gracias a ellos tuvimos bailables. Y como no podía ser de otra manera en nuestro día no sonó Bisbal sino Jamie Cullum, Sade, Nina Simone,... Y prontito a casa que nuestra luna de miel es acostar a la gordi.

Seguro que no es la boda esperada por muchos. Pero nosotros creamos un día especial a nuestra manera. Con nuestros gustos. Con nuestros valores. Ni mejores ni peores.

Diana está más cerca de aterrizar en nuestra casa para siempre... ese día sí que será una gran fiesta...

martes, 17 de mayo de 2011

¿Y si dejamos de ser raros?

Vale que no somos los frikis del pueblo. Ni visionarios. Pero a veces uno se siente bastante incomprendido cuando decide llevar a cabo proyectos o acciones que se salen de la norma. Dependiendo de a quien, el no casarnos y dejar de hacer una boda que no queremos hacer le supone un desfachatez. E incluso algunos se sienten juzgados. Para otros acoger a un niña rusa es una locura. Y me imagino que casarnos solo con los testigos después de haber tenido una hija biológica y otra en acogida solamente porque es un requisito para la adopción de esta segunda... pues de rarito.... bueno, de lo de los no-regalos mejor ni hablo después de todo el polvorín que levantó... dejémoslo estar... y nuestro proyecto de reducción de impacto medioambiental creo que nos ha creado la imagen ante algunos de ser unos NoImpactMan versión cañí.

El caso es que quiero lanzar dos reflexiones. Una, que todos somos raros... Sí... ya sea por el facebook, en confidencia o en una charla informal llegan a mis oídos historias similares de gente normal. Se sienten incomprendidos y solo piden vivir la vida como ellos creen que deben vivirla porque con ella no hacen daño a nadie, sino todo lo contrario. Todos somos raros PEEEEROOOOO... todos solemos colaborar en que los demás se sientan raros. Es como en el cole. Todos nos hemos sentido insultados en algún momento pero, en alguna medida (y aunque nos cueste reconocerlo), hemos colaborado a que otros se sientan así. Sí, no eramos el matón de clase pero no eramos siempre y en todo momento los defensores. Ver "If you really knew me" para una mayor escenificación. Con esto quiero decir que nos miremos también el ombligo.

Segunda reflexión: En cosa de 24 horas nos enteramos Jaio y yo de noticias tan diversas como que el Príncipe Guillermo y su ahora esposa Kate no aceptaban regalos en su boda o que ella llevará anillo y él no; o que en el mercado de San Martín estaban dando tuppers para que la gente comprase siempre con ellos el pescado. Como hacíamos nosotros con las bolsas. Cuando llegó una de las últimas noticias Jaio me miró, con la profundidad de los que van a decir una frase que pasará a la historia,y me dijo: "¿Qué pasará cuando dejemos de ser raros?"... ¡qué pedazo de pregunta! Parece chorra pero tiene más filosofía dentro que "Así habló Zaratrusta"... y me costó responder...

Me vienen dos cosas a la cabeza. La primera es que ojalá dejemos de ser raros. Sobre todo en lo de los regalos y en lo de reducción de impacto. ¡Qué más querríamos! La segunda es que una vez que te dan palos por todas partes por hacer lo que crees sin perjudicar a nadie lo que ganas es en desparpajo para hacer continuamente lo que crees conveniente. Así que estoy seguro de que encontraremos nuevos retos para seguir siendo un poco raros... ¡y que sea por mucho tiempo! :)

lunes, 11 de octubre de 2010

Responsabilidad

Si hay una palabra que me ha acompañado durante los últimos años de manera especial, esa ha sido responabilidad. Al principio está intimamente ligada a la madurez. Esa que te hace darte cuenta de que no tiene sentido echar la culpa de tus problemas a los demás. Que eres tú el inicio y el fin. Que tú eres responsable de tus sentimientos. Por mucho que eso nos fastidie.

Sin embargo, cuando me empezaba a considerar una persona responsable, entonces volvía la maldita/bendita palabra con nuevos retos. Te atrapa y te obliga a darte cuenta de que también tengo responsabilidad en lo que sienten los demás con mis acciones. Saberlo y decirlo, lo hacía desde hace tiempo. Pero me iba haciendo cada vez más consciente de lo que ésto realmente significaba.

Pero cada vez había más espacios donde aplicarla: el efecto mariposa, la empatía, el otro... Y así he ido abriendo caminos. ¿Realmente estoy ayudando de alguna manera a los que sufren? ¿Realmente de la mejor manera según mis capacidades? ¿Realmente en mis accciones sopeso el coste humano y medioambiental de lo que hago? Nuestro camino medioambiental lo hemos publicado, por si puede servir a otros. Pero no deja de ser una parte más de un concepto de responsabilidad mucho mayor.

Poco a poco, siguiendo mi propio camino, estoy intentando ser más consciente de las causas de todas y cada una de mis decisiones y de mis acciones: lo que compro, a lo que dedico mi tiempo, las consecuencias inmediatas y las futuras, los sentimientos que provoco, el mundo que dejaré cuando me vaya... Y es un camino difícil. Porque supone ir re-edificando toda mi vida. Con lo bonita que parecía por fuera. Pero aquí me embarco en este camino lento y , probablemente, interminable.

En todos y cada uno de los pasos, primero, se suele dar la negación. Y sobre todo la excusa de que todo el mundo lo hace. Que no se puede hacer de otra manera. ..Cuando empiezas, es duro. Muy duro. Pero incluso cuando no se consigue es enormemente placentero. Es la búsqueda del mando de nuestra propia vida.

Y aquí sigo... intentando ser responsable. Intentando abarcar todas y cada una de los significados que esta palabra tiene... ¡Paciencia, Iñigo, paciencia!

jueves, 9 de septiembre de 2010

Seres racionales

Los humanos somos seres racionales. Por definición. Lo que pasa es que unos más que otros. Yo me considero dentro del grupo de los "racionales por encima de la media". Para lo bueno y para lo malo. A mí me gusta ser así. No digo que sea lo mejor. Sino que es parte de mi filosofía.

En general, solemos ser más objetivos, tenemos más templanza, sufrimos menos estrés. Pero también prestamos menos atención a las emociones. Las reprimimos. Podemos parecer distantes o carentes de empatía. A veces demasiado duros y también menos creativos. Y necesitamos siempre una justificación empírica... ¡qué os voy a contar!

Como me gustan muchas de las cosas positiva de ser así no tengo intención de cambiarme de bando pero si que me gustaría ir limando mis aristas emocionales poco a poco. O ir entendiendo por qué es bueno limarlas ya que, al fin y al cabo, es la única forma en la que nosotros, los petardos-racionales, podemos cambiar nuestros hábitos.

Todo esto viene a cuento porque debo admitir que, desde no sé cuando, tengo un bloqueo emocional que me impide llorar si hay otra persona al lado llorando. Da igual que sea algo que me afecta mucho o poco. Y, no es solo eso, sino que me detiene cualquier sentimiento de pena. Simplemente siento que tengo que contener toda emoción para poder ayudar a la otra persona. Olvido mi pena completamente y mi cuerpo dice estonovaconmigo.

Cuando le contaba esto a nuestros queridos amigos Janice y Asher, este último, que es de los míos (y como tú Jaime, que no te escapas) escuchó atentamente lo que le narraba y, refiriéndose a esa parálisis mental, dijo: "Tiene sentido". Y yo pensé, ¿a que sí?. Tiene todo el sentido del mundo... y días después me di cuenta de que ese es nuestro principal problema: ¡¡que todo debe tener sentido!!. Que no somos capaces de entender que a veces tiene sentido lo que no tiene sentido.

Y en esas ando yo. Intentando luchar contra mí mismo. Tarea de titanes porque es contra mi propio subconsciente... Por ejemplo. el otro día se fue Diana de vuelta a Rusia. Y en el aeropuerto volvió Jaione a ser más rápida. Empezó a llorar y no pude ser yo el primero. Sin embargo, di un primer paso... pequeñito ...sentí pena y ganas de llorar mientras Jaione lo hacía... pero ahí me quedé. Ni una lágrima... :S

Bueno, poco a poco. Es un primer paso. El segundo es éste: hacerlo público. Creo que me ayudará en el futuro. Tiene sentido ¿no? :)

PD: las imágenes están sacadas de aquí y aquí

domingo, 5 de septiembre de 2010

Chicles

Dejadme que tenga un post algo menos serio y que os deje aquí el cartel que encontramos hace poco en el hogar del Jubilado de Tolosa.... ¡no tiene desperdicio!

martes, 31 de agosto de 2010

Anestesiado/s

De repente me encuentro a mí mismo analizando mi generación. O más bien, la sociedad que me rodea. Y desde el sofá de mi casa nos veo a todos anestesiados, adormilados, carentes de impulso vital. Sin perseguir nuestros sueños porque querer ser un jugador de fútbol o una estrella de la canción no son realmente nuestros sueños sino los sueños que han fabricado para nosotros. Y, así, aletargados os encuentra mi sueño. Atontado me descubro a mí mismo. “Ya no quedan ideales” dirá alguno añorando la época de los 60, “No podemos hacer nada. El otro es pura basura” cavilará otro. A la mierda, pienso yo. A la mierda, quiero decir en alto. Que me quiten los calmantes sociales, me imagino diciéndole al médico de mi conciencia…

No sé si tenía los ojos cerrados o abiertos y perdidos en el infinito pero en ese instante me doy cuenta de que tengo al lado a un bichito con el flequillo en escalera, con un ojo preciosamente torcido y unos mofletes de koala… Me está mirando fijamente y en esa mirada creo adivinar que ha descubierto mis pensamientos. Que sabe lo que pasa por mi cabeza. O, quizás, no… Al fin y al cabo es muy pequeña para entender esto. Tampoco sabe nada de luchar por tus sueños…. ¿o sí?...

Sé la respuesta, pero me deja de importar porque seguidamente me intenta clavar los ojos y sonríe. Curva sus ojos como un dibujo de manga, me enseña sus pequeños dientes frontales y los inmensos mofletes abren paso a una sonrisa única… Y me sirve… Y lo entiendo todo que diría Xoel López…

¡Vaya tontería estoy diciendo!... Pero me vale… ¡Es increíble!… Pero me vale… Si Guille Milkyway le tuviese que poner palabras diría: “Sé que es casi nada… pero me sirve de tanto…”


jueves, 22 de julio de 2010

Regalos

Creo que sabéis la mayoría de vosotros que este verano ha venido un angelito ruso con cara de diablillo a pasar con nosotros el verano. Durante este mes y poco que lleva aquí se nos han ido juntando multitud de anécodtas y experiencias que quedarán para siempre en nuestra memoria. Pero hoy no quiero hablar de eso...

Escribo hoy esto porque durante estas semanas nos hemos chocado con una realidad que conocíamos pero que no hemos conseguido evitar: los regalos. Cada vez que hablo de esto la mayoría de gente me mira con cara rara, como si fuese un extraterrestre. Así que suelto aquí mi mensaje, esperando que alguno de vosotros me haga sentir un poco menos raro. O que me convenza de que estoy equivocado. ¿Por qué no?

El caso es que es tremendamente curioso analizar las últimas semanas y la forma en que en este lado opulento del mundo nos relacionamos entre nosotros. Por ejemplo, nuestra forma de decir "te quiero" unos a otros consiste en gastarnos nuestro valioso dinero al que damos tanta importancia y transformarlo en un objeto que le entregamos a otro. Si no hay regalo, no hay muestra de amor. Si intentas romper esta cadena te conviertes en una persona extraña que no tiene corazón. Datos para que os quiero:

Diana ha conocido a unas 20-25 personas. Salvo honrosas excepciones, todas ellas con un regalo bajo el brazo. No vale de nada decir que no lo hagan. Lo que viene a significar que va acumulando regalos en una cesta que casi no tiene tiempo a procesar. El obsequio X es genial pero como vienen otros 3 enseguida que captan su atención, la colonia, la muñeca o el peine empiezan a quedarse en una esquina del baúl de los recuerdos. Resultado: un montón de cosas que no sirven pero que calman la conciencia del visitante.

Seguimos. La gente que le regala cosas son personas que nos aprecian y consideran que hacerle(nos) ese regalo es una muestra de lo que sienten hacia nosotros. Nosotros por no despreciar nadie optamos por la siguiente opción: valoramos lo que nos intentan decir (mostrarnos su cariño) y lo agradecemos a pesar de la forma de decirlo (regalo material). Lo que significa vía libre para presentes. Sin embargo, intentar romper esta cadena significa despreciar los sentimientos de los demás. Así pues, solo queda una salida si no quieres quedar mal ante ellos: aceptar las cosas tal y como son y que tu hija aprenda que el amor se demuestra con dinero.

Más. Cuando uno da algo a alguien tiene un objetivo. En la mayoría de casos, es demostrarle a la otra persona que le importa. Lo que valoramos nosotros de lo que puede darnos alguien suele ser inmaterial: cariño o que Diana pase un rato divertido jugando , o que se ria con ella o que le enseñe cosas que le sirvan en el futuro. Y para eso no hace falta ningún objeto. Vale con nuestras manos y piernas. Con nuestra sonrisa, con nuestras ocurrencias... Pero normalmente nos preocupamos más de qué regalo le vamos a comprar que de cómo actuar con ella o como hacerle reír. Sí, alguien puede decir que el regalo es un añadido pero... ¿por qué molestarnos en algo que no aporta valor al objetivo final que perseguimos?

No sé... sé que me arriesgo a molestar a gente que me importa. Y sé que remo contra marea. Sé que mucha gente no me comprenderá. Pero también siento que es algo que se me impone. No quiero hacer cosas solo porque se supone que las tengo que hacer. Y quiero que la gente que me quiere entienda que rechazar sus regalos no significa quererles menos. Si no, precisamente más. El motivo por el que les quiero no tiene que ver con el dinero y sí por lo que hacen sin él.

Este año ha sido experimental, pero me ha servido para sacar unas cuantas conclusiones para el verano que viene y para la llegada del bebé. Solo espero no ganarme demasiados enemigos...

jueves, 1 de julio de 2010

¡Qué fácil es decir que la vida es una mierda! (pilluelo)

Hoy volvemos a la senda de las firmas invitadas ya que pilluelo recogió mi invitación del post anterior. Espero que os interese. A mi me gusta porque es una visión complementaria y porque aprovecha también para criticarme... y ya sabéis que me va la marcha. Eso sí, no os voy a condicionar. Yo me reservo mi opinión para el turno de comentarios :)

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¡Qué fácil es decir que la vida es una mierda! ¡Qué fácil decir que los políticos son unos corruptos que no piensan en el pueblo! ¡Qué fácil despotricar, culpar, criticar!… Pero, no es tan fácil pensar en que como seres humanos tenemos unos derechos y unas obligaciones. Los derechos humanos existen como tal. Las obligaciones, parece que no. Soy el primero (bueno, bueno, es un decir…) en apoyar y luchar por los derechos humanos, personalmente suelo elegir las “batallas” relacionadas con necesidades básicas (hambre, salud, educación, agua potable, y poco más). Está claro que por haber hay docenas de causas y cada uno elige la suya para defender unos derechos particulares y pidiendo a nuestro entorno unas obligaciones particulares. Personalmente, creo que esto nos hace un poco hipócritas porque no hay blancos ni negros, y comparar esta serie de cuestiones es… de ingenieros :D. Pero bueno, como al final todas las causas están relacionadas, me permito centrarme en esos puntos en común. Actitudes y costumbres diarias de cada uno.

Al final, podemos profundizar en cada injusticia hasta llegar a su origen: una acción concreta de una persona concreta. Que una persona puede hacer la diferencia, quizás sea decir demasiado. Pero esta claro que cada uno cuenta en la multitud. Así, cada acción diaria de cada persona cuenta. Y respetando la libertad individual en hacer lo que cada uno considera mejor, ¿quién de nosotros tiene en cuenta la obligación de hacer lo que es mejor para la sociedad? Responsabilidad social, o como queráis.

Pero hablar del individuo es fácil, hablemos de lo concreto. Yo mismo. Decir todo esto sin implicarme sería todavía más hipócrita. Yo compro a multinacionales, pero luego ayudo en la campaña de comercio justo. Yo doy dinero a proyectos sociales de Luanda, pero me acabo de tomar una cerveza fresca y dentro de poco me voy de vacaciones. Coherencia… escasa. Responsabilidad… pues siendo sinceros, la justa para mantener una salud mental/felicidad. Como la mayoría... La diferencia está en que las fronteras de cada uno son diferentes. Lo que para mí es un capricho innecesario y por lo tanto una incoherencia frente al hambre mundial, para otro es necesidad básica. Y todo esto, me lleva a plantear la siguiente pregunta: ¿cuáles son las necesidades básicas? Pues creo que ya lo he dicho antes. Para mí, comer, tener salud, educación y agua potable. Alguna se me escapa. Un techo para vivir, por ejemplo. Pero en mi día a día, no considero suficientes tener esas cosas. Y, ¿por qué?

Pues ahora (tras este sermón que supongo nadie leerá) hago referencia a uno de los post del Señor Benedicto. Porque estamos manipulados constantemente por los intereses de varias entidades, en su mayoría intereses económicos. Y ¿cuál es la principal forma de manipular a las masas? ¿Belén Esteban? También, también... No le quitemos méritos a la pobre. Personalmente me sulfuran los medios de comunicación. La prensa centra nuestra atención y nuestras preocupaciones en lo que le da la gana. Hoy el volcán es noticia, pero mañana ni existe para nosotros. Por no hablar de los miles de muertos diarios en África por la malaria, o por la tuberculosis. Y todavía alguno dirá “¿qué es eso de la malaria?”... Nos falta cultura, nos falta criterio, nos falta voluntad para buscar las noticias. No nos engañemos, Internet nos puede informar del tiempo que hace en el lago Titikaka. Pero no tenemos voluntad. ¿Culpables? Para mí los medios en gran parte, porque dar mayor importancia al autobús de la Real que a una vida humana es… ·$%&·%... vamos, no tiene nombre.

No lo olvidemos. Cada uno que luche por la causa con la que más se identifique. Pero no olvidemos el resto de causas. Hagamos huelga por los derechos de los trabajadores. Pero no olvidemos a los parados que desean trabajar. ¿Quieres reciclar y tener un mínimo impacto medioambiental? Muy bien, pero no olvides que detrás de cada Made in China hay sufrimiento, que detrás de cada árbol que salvas puede haber varios niños sin comer. Seamos libres para elegir nuestra causa, pero tengamos un poco de decencia y responsabilidad social. ¡Dejemos de ver la tele! :)
pilluelo

viernes, 4 de junio de 2010

La épica de la derrota

Año 1995. Final de liga de baloncesto entre Unicaja Málaga y Barcelona. Un granito de arroz contra una montaña de cereales. Partido igualadísimo. Quedan solo unos segundos y Unicaja pierde por 2 puntos. Posesión para los de Málaga. Coge el balón Ansley después de un auténtico partidazo y se la juega todo a un triple, cara o cruz. Todo o nada. Gloria o fracaso. El balón vuela, avanza lentamente y con él nuestros deseos. Queríamos levantar los brazos para celebrar el imposible, la victoria de David frente a Goliat... ¡pero no entró!.. como no entró el penalti de Djukic o millones de jugadas. Todas igual de nimias en el devenir del mundo pero igual de crueles para las almas de miles de personas.

E imagino ese momento de abatimiento contado por una película americana: una cámara desde lo alto baja rápidamente, gira 360º alrededor del jugador, muestra su decepción, su hundimiento, su fracaso. Tuerce el objetivo su camino hacia las gradas, enfoca lágrimas, caras tristes.

Nosotros, desde el otro lado de la pantalla, identificamos ese momento con un sentimiento negativo y nos olvidamos por completo de que ese suele ser el motor de las mejores cosas en nuestras vidas. Es en esos momentos cuando he aprendido a aceptar que no todo puede salir siempre bien, que no se puede ganar siempre, como decía Deluxe en su maravilloso "Es el mejor momento". Cuando he sentido un empujón para aceptarme y quererme a mí mismo. A saber identificar quién va a estar a mi lado. En esa desesperanza es cuando nacen los sentimientos más humanos, es cuando nos conectamos con nuestro verdadero yo. Cuando planificamos nuestros mayores retos, donde nos podemos hacer mejores personas, donde nos olvidamos de las barreras del día a día y soñamos. Y soñamos tanto que lo queremos hacer realidad. Y peleamos.

Por eso, sugiero que nos alegremos por ellos (o por nosotros) porque tienen la posibilidad de vivir la épica de la derrota. Porque es entonces cuando nos corresponde escribir nuestra historia. Cuando nos corresponde cambiar nuestro rumbo, aprender cosas. La épica de la derrota porque transformamos una situación negativa para nosotros en una oportunidad única. Y lo mejor de todo, que tenemos derecho a ser felices mientras cambiamos. Tenemos derecho a sentir placer por nuestras propias vidas aunque no hayan llegado al puerto en el que esperamos atracar. Solamente haber superado las dificultades es un motivo de alegría. Por eso, deberíamos hacer un buen zoom a sus caras y ver la alegría en su tristeza, la esperanza en su derrota, el futuro en su presente. Deberíamos soltar confetis. O mejor, fuegos artificiales.

Este post se lo podría dedicar a mucha gente. En realidad, a todos. Porque todos luchamos por levantarnos. Aunque algunos hayan tenido una caída más grande. Así que a todos ellos (o vosotros o nosotros) deciros que el Unicaja ganó años después la Liga, igual que lo hizo el Depor. Deciros que vosotros vais a poder escribir vuestra película. Que vais a saber darle un final feliz. Vais a encontrar felicidad allí donde vayáis. Y que cuanto más difícil sea cambiar, mejor os sentiréis mientras lucháis contra la adversidad....

Y, desgraciadamente, tengo que cerrar este post. Pero no sin antes contaros que la vida tiene muchas casualidades ya que cuando por fin he "visto" este post, he recibido una recomendación musical de pilluelo que se adapta perfectamente a estas letras. Así que para demostrar que soy un alternativo de corazón y para acabar este post de una forma tranquila pero que os de coraje os dejo una canción de Miley Cyrus que tiene mi sello de "Grosses Thema". Sí, ya sé que pensaréis que estoy loco, pero por eso soy alternativo de corazón :). Y para que lo comprobéis os dejo la letra en inglés y en castellano. Gracias, pilluelo.


viernes, 14 de mayo de 2010

El mundo es de todos

Hace 1 semana Mabel me dejó el libro "Los próximos 30 años" de Álvaro González-Alorda, por cierto, muy recomendable. Y os cuento esto porque su libro son páginas de ánimo para transformar nuestro puesto de trabajo, nuestra empresa, nuestra carrera, nuestra vida, nuestro mundo. Y lo justifica animando a los que tenemos gran parte de nuestra vida profesional por delante a sentirnos capaces de cambiar este mundo que nos ha tocado. Al fin y al cabo, nos viene a decir, los próximos 30 años van a ser los más apasionantes de la historia de la humanidad y nosotros debemos decidir si queremos que nos lo cuenten o queremos escribirlo.

Y el mensaje me parece genial. Pero he de decir que necesito complementarlo aquí en estas líneas. Y es que está bien que nos creamos las generaciones líderes del mundo, está bien que pensemos que nosotros vamos a tener más poder para cambiar las cosas. Todo eso está bien. Pero quizá no es suficiente....

No sabemos si los próximos 30 años serán los más apasionantes o no. Lo que si sabemos es que esos 30 años (o lo que nos deje vivir la naturaleza) serán nuestros próximos 30 años y tenemos que convertirlos en los 30 años más apasionantes. Y si tenemos la suerte de vivir otros 30 pues entonces volverán a ser los 30 más increíbles.

Pero positivismos aparte, lo que quería decir es que esos años serán de todos. Y por lo tanto, todos estamos invitados a cambiar el mundo. Es más, todos somos responsables de cambiar o no este mundo en los próximos 30 años. Estés a punto de acabar tu carrera profesional. Estés a punto de empezarla o ni si quiera te la plantees. Incluso también si ya la has acabado. Porque al final, este mundo no es de los que tienen 30 o 40 años. Ni de los que tienen el poder. Ni de los que sueñan con él. Este mundo es de todos. Y como tal, todos podemos aportar nuestro granito de arena para cambiarlo. Ya sea un adolescente que se revela ante sus padres o el orden establecido; el jubilado que se niega a que le obliguen a pasarse la tarde jugando a cartas solo porque se supone que tiene que hacerlo; o el de mediana edad que hace las cosas de manera diferente aunque le llamen freaky.

Todos, absolutamente todos, podemos cambiar el mundo desde nuestro minúsculo lugar. Y encima para bien :). Y eso es lo apasionante. Y al mismo tiempo una gran responsabilidad. Así que más nos vale ponernos los pendientes o las corbatas o las dentaduras postizas y salir a este mundo dispuestos a intentarlo. Después de todo, el mundo es de todos.

martes, 9 de marzo de 2010

Las empresas están para ganar dinero

¡Falso!
Puff... ¡cómo me apetecía ponerlo así! Suena liberador... :)

Este post debió haber sido escrito hace unos cuantos meses. Entonces, lo incipiente de mis argumentos y lo poco que había escuchado sobre ello me hacía ser valiente y querer traducir mis pensamientos en este blog. Durante estos meses he escuchado y leído bastantes opiniones al respecto, aunque siguen siendo muy pocas. Así, aunque hay mucha gente que conozco que puede hablar mejor que yo sobre este tema (no miro a nadie...), el blog es mío y me lanzo a la aventura semanal de querer decir algo interesante sin parecer estúpido.

Pues voy con ello. Probablemente muchos de nosotros habremos escuchado esta frase en innumerables ocasiones, sobre todo si has tenido a Ángel Baguer como profesor. Y muchos habremos estado de acuerdo con ella. Pero no tiene porque ser cierta...

Un argumento básico nos pone como impedimento para pensar lo contrario el hecho de que se compromete dinero. Y que ello debe generar más dinero porque si no no tendría sentido. Pues bien, me gustaría negarlo aquí: Una empresa no tiene por qué estar para ganar dinero.

Y no me refiero aquí a las ONGs o las fundaciones. Me refiero a las empresas que fabrican pan o que te dan cobertura telefónica. O a las que venden las pegatinas que colocas en la parte inferior de las patas de la silla. O las de bastoncillos para las orejas.

Obviamente, deben tener algún beneficio. Es decir, hay que ganar algo. Nadie realiza una acción, un proyecto si no espera tener algo a cambio. Ya sea subir un monte, correr la maratón, hacer la comida a alguien o quitarse pelillos del entrecejo. Con todos ellos esperamos obtener algo de beneficio, aunque al final el entrecejo se quede rojo y no haya merecido la pena tanto tirar.

Pero aquí está la trampa. Beneficio no es sinónimo de dinero. Sino que dinero es un tipo de beneficio. Pero hay muchos otros. Ejemplos cotidianos hay a montones: hacemos algo por verle contento a otra persona (porque eso nos reconforta); porque esperamos realizarnos; porque queremos desahogarnos. Pero estos ejemplos también pueden ser empresariales. Y la verdad es que hay casos ahí fuera: empresas que nacen con el objetivo real de autorealizarse. O de demostrarse a sí mismo que pueden. O para ayudar a compañeros. O para ganar algo de dinero mientras ayudan a un montón de gente. Casos en los que la facturación, el balance, los beneficios y el cash-flow no son lo más importante. Empresas que no tienen que ser una ONG dedicada a alimentar bocas o construir pozos sino empresas con personas humanas al mando que quieren hacer las cosas diferentes. Los ejemplos, si queréis, los buscáis. O que alguien los aporte.

También pueden crearse para ganar dinero. No digo eso. Pero no es obligatorio que ese sea su único y/o principal objetivo, como lo es ahora en la inmensa mayoría de los casos. Solo hay que ver que ninguna empresa hace el balance del año con las vidas que ha cambiado, lo diferente que es el mundo con su presencia,... Al final, se habla de dividendos... No digo que no se pueda hacer así. Pero lo que sí digo es que entonces se debe ser responsable de esa decisión.

Pero no penséis que los asalariados nos vamos a librar... montones de acciones que realizamos están encaminadas a "forrarnos" pero... ¡nos podemos librar de esa losa!... Elegimos el banco en función del interés que nos da. O de la confianza que nos aporta. Pero a nadie realmente le importa a quién deja su dinero, qué hace con él. Compramos una 2ª casa, un aparcamiento o un local porque esperamos sacar rédito de ello. Pero... ¿realmente nos aporta algo tener un trozo de ladrillo? Elegimos un producto en el supermercado por la relación calidad/precio y no nos importa cómo se produce, quiénes trabajan en esas empresas, cuánto contaminan, qué recursos gasta, cómo de eficiente es, qué conductas promueve.

Es decir, pidamos a las empresas Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Está bien. Pero imaginemos también un escenario de empresas diferentes, de directivos diferentes, de consumidores diferentes. Y re-eduquémonos nosotros también en todas nuestras acciones, en todas nuestras decisiones. Depende de nosotros. Y esperemos que los empresarios del futuro no tengan que preocuparse de la etiqueta "ética" porque sus principios serán realmente éticos. Y que los ciudadanos del futuro, que somos nosotros, no se preocupen tanto del dinero, sepan vivir con menos y tengan una mayor conciencia humana. O, por lo menos, que estemos más cerca de ese ideal de lo que lo estábamos el 9 de marzo de 2010.

sábado, 6 de febrero de 2010

Por favor, cambiemos ésto

Empezamos a ser bastantes los que sentimos esta crisis como un punto de inflexión. Sentimos dentro un grito extraño que nos obliga a darnos cuenta de que este mundo debe ser mejorado. Sin querer, poco a poco, hemos tolerado con nuestro silencio la división del mundo en ricos y pobres; el asesinato de cientos de miles de personas condenadas a la pobreza; una estructura social con diferencias entre ricos y pobres abrumadora también en los países desarrollados; unos indicadores que solo miden la riqueza cuando hace tiempo que hemos empezado a entender que ya no la queremos para nada. Hemos tolerado también que nuestro mundo se organice según el dinero y donde el objetivo siempre es crecer, ganar más, tener más. Incluso si creemos que no necesitamos más.

No lo digo como un lamento o como una auto-bronca. Afortunadamente lo digo feliz porque creo que muchos hemos despertado y no nos conformamos con lo que tenemos. Y no me refiero al dinero. Si no que no nos conformamos con la organización de la sociedad, del Estado, de las empresas. No nos gusta la forma estándar de relacionarnos ni de entender el mundo.

Ahora solo nos queda un paso. Intentar cambiar esto. Obviamente, es un paso dificilísimo porque no sabemos cómo cambiarlo. No sabemos cuál es la mejor forma de hacerlo ni como debe ser en el futuro. Ni siquiera sabemos si somos 10.000 o 20.000.000.000 los que pensamos así. Pero tenemos la ventaja de que sabemos que somos bastantes los que hemos cogido coraje con esta crisis. Al fin y al cabo, nos hemos estafado, nos hemos engañado a nosotros mismo, nos hemos metido en una crisis incalculable. Primero nos deprimimos. Pero es tal el hastío que nos levantamos.

Y es ahora cuando nos levantamos, cuando debemos intentar cambiar esto. Aunque no sepamos cómo. Ni tengamos un plan calculado. Tampoco consensuado... pero ha llegado nuestra hora. No digo la hora de los jóvenes, sino la de los que entiendan que este mundo así no nos vale. Que somos parte de él y por lo tanto podemos cambiarlo. Tengamos 100 o 10 años.

Hoy más que nunca tiene sentido para mí este blog. Aunque no lo lea nadie, poner las ideas por escrito me da fuerzas. Hoy más que nunca tienen sentido los objetivos que he descubierto en este blog. Y hoy más que nunca me suena mejor el estribillo de Mis-shapes que sale en el link anterior, y canción oficial de este blog.

¿Quién quiere atracar y cambiar este mundo?

martes, 24 de noviembre de 2009

La vida, vida es

Vais a pensar que estoy medio loco pero reflexionando sobre otros temas, me he acordado de una historia del colegio que viene a cuento en este post:

Estaría en 3º de BUP o por ahí cuando Kini apareció un día en clase diciéndonos que se había convertido a una nueva religión que se llamaba Alelí… Obviamente, descubrimos que estaba vacilándonos cuando nos empezó a contar que Alelí era una marca blanca de Kleenex y que tenía unas frases mágicas que había que decir y no se qué cosas más que ya no recuerdo (¿alguien me puede ayudar?).

El caso es que esto nos dio pié a crear una “secta” competencia… ya sabéis, la efervescencia de la juventud:)… se llamaba Faray- que era otra marca de blanca de kleenex-. Como necesitábamos un eslogan, una piedra filosofal, un principio fundamental que no pudiese ser refutado llegamos a la siguiente conclusión: nuestro lema era “el tiempo, tiempo es”. Y todos sus derivados. Era la única forma de formular una realidad que creíamos inviolable. Si hemos creado el concepto tiempo (aunque Einstein nos diga que no es lo que pensábamos), el tiempo “es”… y lo seguirá siendo, cambie nuestro concepto o realmente no exista.

Todo esto viene a colación porque estaba dándome cuenta de lo contradictoria que es la vida (o no). No existe una única frase o regla que no pueda ser matizada, no existe una verdad absoluta, no existe un solo principio vital que pueda ser mantenido de por vida (o sí). En lo que a vida se trata, nuestra vida se tiene que basar en la felicidad, pero al mismo tiempo debemos saber sufrir, debemos saber que la felicidad no existe. Podemos formular que debemos ser cándidos con los demás, pero al mismo tiempo deberíamos mantener cierta bravura que nos evite problemas. Debemos ser fuertes ante los problemas, pero no tanto como para ser insensibles.

Debemos mostrarnos alegres ante los demás, pero no tanto como parecer engreídos porque somos felices y el otro no. Debemos ser perfectos, pero al mismo tiempo imperfectos porque es la única manera de ser perfectos. Debemos tomar todo en su justa medida, pero nadie sabe cual es la medida, nadie sabe cuales son los extremos para poder hallar un punto intermedio. Debemos cuidarnos a nosotros mismos primero, pero al mismo tiempo deberíamos ser generosos, pero también precavidos, e incluso un poquito maliciosos. Deberíamos buscar nuestra propia felicidad, pero sin buscarla al mismo tiempo. Debemos sesguir siempre "luchando" pero también debemos saber cuándo es mejor retirarse y buscar otro camino. Debemos encontrar nuestro propio camino pero debemos estar integrados en la sociedad. Debemos ser racionales pero también emocionales. Debemos ser firmes pero también flexibles. Debemos ser como creemos que tenemos que ser aunque esa creencia cambie cada tiempo, aunque el mundo cambie a cada segundo

Pero lo mejor (o lo peor), lo increíble (o creíble) de todo esto es que, aún así, no debemos/podemos parar de crear normas, recomendaciones , reglas, consejos. Necesitamos reglas aunque conozcamos su limitación. Necesitamos decir que tenemos unos principios inviolables aunque éstos cambien cada cierto tiempo. Necesitamos creer que sabemos lo que queremos para poder querer lo que tenemos. Necesitamos escribir este post para autoafirmar nuestros principios y luego, a su vez, poder seguir cambiándonos a cada instante.

No, si al final me voy a tener que convertir de nuevo a la religión Faray porque lo único que sé (o no) es que: La vida, vida es...

PD: Las fotos están sacadas de flickr de aquí y aquí

sábado, 21 de noviembre de 2009

Uno de esos días...

Hoy es uno de esos días en los que te vuelves pesimista de repente. Donde te sientes solo en el mundo, incomprendido… donde te cuesta ver el lado humano de los que nos rodean, donde dejas de ver que la cosas se pueden cambiar, que las cosas van a mejor,…

Ayer, no sé muy bien por qué (o lo sé pero no quiero decirlo:)) me dio por reflexionar sobre lo mal montado que está este mundo. Que no tiene un concepto de humanidad. Donde, sencillamente, unos países, unas personas, unos grupos, tiran para su lado sin importar que hay en el otro extremo de la cuerda. Me da tristeza observar que muchas cosas de las que tengo no son necesarias. Y, lo peor de todo, que me doy cuenta de que estoy por debajo de la media en cuanto a consumismo y pienso “si yo soy el bueno… y resulta que necesito-con todas las letras- un portátil, un coche nuevo, una maleta más cómoda, una camisa más bonita, una cena fuera de casa,…”

Y sigues recibiendo “buenas” noticias como que cada vez hay más pobres a pesar de los objetivos del milenio y mientras los bancos siguen ganando dinero (y mucho); como que sigue nuestra “maravillosa” política agraria que mata a los ciudadanos de otros países, que todos miramos para otro lado- da igual si es el del piso de arriba el que defrauda a Hacienda o si son de lejos los que mueren-… o que EEUU y China dicen que no les viene bien eso de quedar en unos días en Dinamarca, que tampoco tiene prisa eso de que nos estamos cargando nuestro propio mundo y que ya hablaremos después, que ahora se quieren echar una sitio.

Y todo esto me cae sobre los hombros y me abruma… y, sí, ya sé que yo no pienso realmente esto, que creo que se puede cambiar, que debemos ser optimistas y que debemos actuar… pero me vais a dejar que me hunda solo por unos segundos, que os mande a todos a paseo, que le diga a los políticos que son unos estúpidos, que entre todos nos estamos cargando el mundo y que da asco vivir aquí. Que los banqueros son unos jetas y unos timadores y que estoy cansado de todos ellos. Que también nosotros somos unos hipócritas, unos falsos, unos cínicos y unos inconscientes que no somos capaces de vivir de manera más real, sin aspirar a tener una casa en la playa, un coche nuevo, salir el fin de semana con ropa de marca, gastarnos todos los sábados 30€ solo en copas, quejarnos por las mayores estupideces y pensar que somos desdichados porque no podemos aspirar a un carrito de bebé con discos de freno….

Sí, dejadme que lo diga aunque no sea verdad. Dejadme que tenga estos instantes en el subsuelo. Porque así consigo que me entren ganas de salir con más fuerza, con más optimismo y con más ímpetu para cambiar esto que nos atañe, aunque no sepa como… dejadme que baje a los infiernos porque luego tengo formas de escapar: puede ser una sonrisa, una palmada en la espalda, una buena noticia, la tragedia de otra persona que te obliga a animarle o simplemente darte cuenta de que no nos queda otra que intentarlo…

En mi caso podría ser la tarta de queso que Jaione me está preparando, o el estar en casa tranquilo un rato, o la visita de Miss Talillo esta noche o, simplemente, descubrir que una canción ¡original! te quita las palabras de la cabeza… El mundo sigue girando, cambiando las vidas o la gente en él; nadie sabe donde nos llevará; pero si tienes esperanza, mejora, mejora, mejora

sábado, 10 de octubre de 2009

Prioridades

Hay 2 noticias revoloteando estas semanas que me hacen removerme en el sofá. Me dejan con un cuerpo extraño. Pensativo… Una de ellas es la ola de suicidios dentro de France Telecom, en un número tan llamativo que le “obliga” a actuar a Sarkozy. Independientemente de que se suponga que el responsable (ahora ex-responsable) de las rotaciones sea un tirano, algo falla en nuestra sociedad cuando distintas personas acuden al suicidio como única arma para combatir una situación que no les gusta. Personas con un trabajo estable, sin dramas humanos…

Con esto no digo que sean unos quejitas. Ni mucho menos. Solamente que, a mi entender, una persona madura y estable no elige solucionar una mala situación laboral quitándose la vida cuando puede dejar el trabajo, montar una huelga, escribir a los responsables políticos o al periódico, buscarse otro trabajo mientras, negarse a un cambio o cualquier otra variante.

La segunda noticia también viene de Francia pero se ha extendido. Todo empezó con el estudio que encargó Sarkozy para evaluar si se podían definir nuevos indicadores más fiables para medir la satisfacción del ciudadano, más allá del PIB, el desempleo,…

No sé si entendéis porque me revuelvo en mi asiento… Por un lado, tenemos a altos responsables que esperan medir la felicidad para así valorar su trabajo. Y por otro, a ciudadanos que no saben solucionar problemas. Y ninguno de ellos parece darse cuenta de que nuestra propia felicidad depende de cada uno de nosotros.

Aunque aspiremos a mejorar nuestra calidad o nivel de vida, queramos modificar la forma de hacer las cosas o queramos ayudar a otros terceros de una manera más eficaz, no debería residir en eso nuestra sensación de felicidad. Y digo esto porque TENEMOS más de lo que necesitamos para ser felices. Y, como la experiencia demuestra, un mayor desarrollo no implica mayor felicidad. ¿Puede ser alguien feliz sin una cobertura sanitaria universal? ¿Puede ser alguien feliz sin que exista una educación pública gratuita? ¿Puede serlo sin que existan bancos en los parqués, fuentes en las avenidas o pasos de cebra bien pintados? ¿Seríamos más felices si no existiesen políticos ladrones y banqueros amorales con una pensión de 3M€/año cuando luego se niegan a dar crédito a pymes y familias? ¿Puede ser alguien feliz aunque le haya pegado su padre/madre? ¿O aunque haya sido violado/a? ¿O aunque sus padres no estén vivos?

Obviamente todos aspiramos a más. Y yo estaría más contento si todas las cosas que creo que están mal, pasasen a estar mejor (bien me parece mucho decir), y si la vida me sonriese más todavía. Pero no sería infeliz si eso no pasase. Tenemos cada uno de nosotros infinitamente más de lo que necesitamos para ser felices. El español de clase baja (no digo un mendigo) tiene una casa con calefacción, agua y luz a un precio asequible. Aunque no llega a fin de mes, es socio de un equipo de fútbol, o tiene su camiseta de 80€, se puede ir a cenar por ahí, emborracharse, fumar. Tiene un coche y está preparando la comunión de su hijo con un presupuesto de 8.000€. Sí, la hipoteca le agobia y le gustaría tener más. Pero se ha podido comprar una tele nueva y tiene un sistema sanitario a su disposición y prácticamente gratis. Que el español de clase baja tenga todas estas comodidades han sido un gran logro. Y es mucho más cómodo vivir así que no como se vivía hace 40 o 60 años. Pero de esto no depende la felicidad. Nuestros abuelos eran felices algunos y otros no. Pero podían ser felices con unas condiciones de vida muy duras. Por lo tanto, buenas noticias: la felicidad es gratis y depende de nosotros.

Además, cuántos más personas felices seamos, más rápido cambiaremos el mundo a mejor ya que si tu felicidad no depende de eso, no estaremos amargados por no conseguir las cosas exactamente como las imaginamos, ni ofreceremos a los que piensan diferente una sola forma de resolver los retos del futuro.

Así que, por favor, no os suicidéis. Nos necesitamos.

Y si necesitáis un pequeño empujoncito musical os dejo la reflexión de Lori Meyers en la canción "Sin Compasión": "Y, sin embargo, yo estoy bien pero no lo sé..." Aprendamos de su error :)

viernes, 18 de septiembre de 2009

Extraños sueños

Como cantaba Luixy Toledo: "Extraños sueños que me vienen que me vienen en la noche..."

No, no se me ha ido la onda... no, todavía, al menos... Puede que no tenga nada que ver pero el jueves fui a jugar al padel al Trinkete con unos compañeros de trabajo. Y cuando estábamos pagando nos dimos cuenta de que al lado nuestro estaba..... ¡Arnaldo Otegi! XO

Sí, vale, Trinkete tiene 1 frontón, pero tiene también unas 6 pistas de padel... que yo no digo que estuviese jugando al padel... pero es que sólo pensarlo me entra la risa tonta... me lo imagino con el polo, los calcetines blancos subidos hasta la mitad del gemelo, las zapatillas blancas impolutas... y es que no puedo aguantarme... lo veo con su pala haciendo golpes perfectos a lo Federer, secándose el sudor con un leve movimiento de brazo...

Y en esos extraños sueños que me vienen me lo imagino jugando al padel contra Aznar...AHHHHHHHHHH.... ¿os imagináis ese partido? Me hipotecaría para poder verlo... Y sigo soñando despierto y me los imagino jugando de parejas, Aznar super-mazas (y grimoso) con su melena al viento (akdsjf¨:¨**hiun^*¨¨Ñ) y Otegi al lado con su pendiente lanzándole miradas cómplices, debatiendo la táctica... animándose el uno al otro cuando fallan, chocándose las palas cuando hacen un tanto bueno...... ¡¡¡AAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH!!!

Cuanta razón tenía Luixy Toledo cuando cantaba en su friki-grosses thema "son pesadillas que me quitan la vida... son pesadillas que pervierten mi almaaaaaa...."

domingo, 13 de septiembre de 2009

Lituania: primeras impresiones

No he estado ni 24 horas en Vilnius, Lituania, pero me vais a permitir que me explaye un poco porque me ha dejado muy buen sabor de boca.

Lituania es un país pequeñito que se independizó de la URSS y al que he tenido que buscar en una mapa porque no sabía situarlo exactamente. Cuenta la leyenda que fue la zona que más ímpetu puso en la independencia de la URSS y que hoy en día la relación con ellos es “normal”, dentro de lo normal que puede ser la relación con Rusia. Pero más que leyendas os quiero contar lo que he visto.

La llegada en avión muestra un paisaje llano y verde con multitud de lagos dispersados. Afortunadamente el tiempo es bueno pero resulta fácil imaginarse esos lagos congelados en pleno invierno, cuando se pueden alcanzar temperaturas de -30ºC.

La llegada al aeropuerto no puede ser más llamativa. El aeropuerto de Vilnius será en extensión más o menos como el de Bilbao. No está mal. Pero me llama la atención la poca cantidad de aviones que se ven (más adelante me cuentan que la principal aerolínea nacional ha quebrado hace unos meses). Después de recorrernos el aeropuerto entero (algo ya habitual en cualquier aeropuerto, nos situamos junto al finger y 2 operarios se disponen a acercar el finger para poder salir nosotros directamente dentro del aeropuerto. Tras un par de minutos, nos informan de que vamos a tener que esperar porque lo han colocado mal. En ese momento, otro operario se acerca con una escalera portátil (esas que se conducen y tienen ruedas), pero desde el avión le dicen que no y echa marcha atrás. Entonces abren la puerta y bajan unas escaleras. Un autobús de la posguerra se acerca sigilosamente, y otros 2 operarios miran la situación. En resumen, un avión, un finger, una escalera portátil, un autobús y seis operarios para ayudarnos a bajar del avión.

Finalmente nos bajamos del avión y nos vamos al autobús. El conductor arranca y anda como 10 metros. Se para. Nos deja dentro con las puertas cerradas. Esperamos 5 minutos, nos abre las puertas y nos metemos dentro del aeropuerto. ¡Viva la eficiencia! Lo mejor de todo es que en el avión de vuelta ha vuelto a pasar lo mismo. ¡Cualquiera diría que brussels airlines aterriza todos los días aquí!

Una vez en tierra, cojo un taxi. Ya me habían advertido de que el viaje cuesta unos 10€ (35 litas), que suele ser un poco más caro porque sólo hay una empresa y que intentan timar a los turistas. Así que me dirijo al primer taxi, le enseño la dirección y le pregunto precio. Me dice que 18-19 litas. Le digo “¿18-19 (eigtín-naintín)?”. Y me dice que sí. Como sigo con la mosca detrás de la oreja, justo cuando habíamos arrancado le digo “¿eigtíiiiiiiiiin o eigti?”. Y ahí es cuando me entero del pastel. Me quiere cobrar 3 veces más por el viaje. Razonamiento del taxista: guiri+cara de lelo = 90 litas. Le digo que no y volvemos a la parada. Y empieza de nuevo el circo. Me acerco a otros taxis y les digo que el otro me quiere cobrar 70 litas (guiri, pero no tonto…) y me dicen que 70-80 es el precio normal (¡vamos mejorando!). Uno de ellos me baja a 60 y yo le digo que como mucho puedo subir a 40. Al ver su cara, utilizo la táctica de la Maika: “Bueno, ¿cuál es tu última oferta?”. Y me dice que 60, así que no funciona.

Me voy a otro grupo de taxistas y vuelvo a empezar. Me dicen que nanai. Y cuando estaba empezando a cansarme, se acerca uno del grupo anterior y me señala a otro taxista. Miro y es el único con un taxi rojo, el tipo está dormido, le habla y se despierta. ¡Qué pinta de pirado! El destino se apiada de mí y el hombre dice que no me lleva. Entonces me señala a otro y ese acepta llevarme por 40-50 (al final fueron 45). Reflexiono y me parece que para ser guiri y la primera vez aquí, no está mal. Así que acepto. El hombre tiene cara de buena gente y no sabe ni papa de inglés –quizá por eso aceptó-. Y a partir de aquí sólo puedo contar cosas buenas (de trabajo no voy a hablar, claro, pero también muy bien).

El centro de Vilnius es dinámico y está sorprendentemente desarrollado. En muchas cosas no le diferencia de la mayoría de ciudades europeas: gente joven con ganas de divertirse, looks alternativos, parques de niños con abuelas cuidando de sus nietos, mujeres de mediana edad acicaladas y a la moda, coches caros, gente luciendo deportivos, calles cuidadas, carril bici, monumentos. Pero también hay cosas que la hacen única: una mezcla de iglesias católicas y protestantes, trolebuses, algunos autobuses con décadas encima,… Cuando sales del centro se nota más la diferencia, se nota que es un país a medio hacer que avanza hacia la “modernidad”, que ve en Europa lo que puede ser. Así, te encuentras carreteras poco cuidadas, algún coche digno de museo, una autovía en la mediana se abre para cambiar de sentido, amplias zonas a medio urbanizar. Pero la ciudad conjuga buen humor, seguridad, ambiente juvenil y moderno, restos de la antigua Unión Soviética y mucha muchas ganas de progresar.

Sí, la mayoría de juicios serán precipitados. Pero me gusta. Afortunadamente este blog lo lee poca gente y no la poblará de turistas. Así que, no sé que pensará Jaione pero éste es un sitio ideal para pasar unas vacaciones: alquilando un coche y viendo el campo y la ciudad, o pasando entre países en autobús o tren, o 5 días disfrutando de Vilnius. El caso es que hay que volver. Lo “malo” es que hay tanto mundo por ver…. Y tan poco tiempo y dinero... :)

viernes, 7 de agosto de 2009

Vacaaattiiiiiissss

Al igual que el año pasado, volveremos a hacer un blog durante nuestras vacaciones. Nos vamos a Nueva Inglaterra (USA) y os dejo el enlace por si nos queréis seguir (también tenéis el enlace de travelpod en el menú de la derecha):

http://travelpod.com/members/iba-jee

lunes, 1 de junio de 2009

Yo también soy un blancurrio

Perplejo me dejó ver el otro día al siempre fashion Justin Timberlake con su penúltimo look: gasfas de pasta, jersey cutre, raya en el pelo con pinta de empollón de película. Sí, esos que estaban marginados y que vivían aislados.... pues sí. El mísmisimo Sr. Timberlake, niño disney y cantante de éxito convertido en empollón frikilón y pareciendo atractivo a las chicas (digo todo esto no porque le tenga paquete a Justin sino porque me sirve como ejemplo. Es más, me gustan mucho algunos de sus temas, su forma de cantar y algunos de los looks que lleva)

Así que, puestos a olvidarnos de las modas, os propongo el siguiente plan. Ya desde el año pasado llegué a la conclusiones de que los pequeños intentos de ponerme moreno en verano son en vano. Primero, porque tengo esta piel que dios me ha dado y no tengo mucho que hacer. Y, segundo, porque cada día me gusta menos ir a la playa. O, al menos, a las playas abarrotadas... que hoy en día parecen que son todas.

Así que, como decía, he llegado a las siguientes conclusiones:
  1. Paso de la moda que dice que estás más guapo si estás moreno. Y de todos sus derivados: solariums para citas especiales, cursos intensivos en la playa, obligatoriedad de ir a la playa... Y paso también de la ley que indica que no se está bien debajo de una sombrilla. ¡Si lo mejor de que haga sol es poder disfrutar de una buena sombrita! :) (y si puede ser con una cervecita, mejor, claro) :)
  2. Como la moda cambia tanto, para que cambiar yo: Cuando se ponga de moda estar blanco o tener amarillo flexo, ahí estaré yo. No necesitaré aclarados de piel, ni llevar plumón en verano. Podré ir con ropa fresca sin temor a dejar de ir a la moda.
  3. ¡¡Blancurrios o amarillos nucleares, uníos!! Resistamos a los imperativos de la moda, mirémonos al espejo y digamos: "¡Qué guapos estamos así!" XD

jueves, 2 de abril de 2009

Alternativo de corazón

Leire se reía de mí (¿o conmigo?) cuando le decía que yo no soy alternativo sino que soy alternativo de corazón. Y esto lo digo porque cuando alguien es alternativo es porque le gusta la música independiente o músicas raras que se ven por el mundo. En este mundillo, el más alternativo es el que más grupos conoce y el que detesta con mayor ímpetu a los grupos comerciales.

Y eso es la misma chorrada (en mi opinión, claro) que dejar de lado a los grupos que no salen en los 40 porque "suenan raro". Así que un alternativo de corazón intenta ser honesto consigo mismo sin pensar en lo que está de moda o en el grupo social al que representa esa banda (he dicho intenta porque tenemos TODOS muchísimos estereotipos a revisar...). Y si me gustan algunas canciones de Britney Spears, pues me gustan.

Y en esa auto-educación estaba cuando he escuchado este tema de La (nueva) Oreja de Van Gogh que....sinceramente, me parece genial. No sé si lo habéis escuchado pero es una historia ambientada en el 11 de marzo. Me parece de una sensibilidad abrumadora. Así que, por mucho que lloriqueen los alternativos, esta canción se merece mi sello de "Grosses thema".

Aquí os la dejo con un vídeo que ha preparado un tal Iñigo (no soy yo, claro) que queda muy chulo. El vídeo original también está bien pero no deja insertarlo en el blog... ¡se siente!