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jueves, 3 de noviembre de 2011

¿Cómo educa en la muerte un ateo a sus hijos?

Ya veís... cosas de padres... y de padre ateo, claro. Estaba pensando en el futuro y he llegado a la conclusión de que yo, ateo, no sé como educar en la muerte a mis hijas. Sí, educar en la muerte. Que suena a satánico pero que es algo que hace falta cambiar en esta sociedad. La muerte como parte de la vida. La muerte como algo que no hay que temer y que hay que asumir que algún día llegará.
Porque si se te acerca un niño de 7 años y te dice "¿y dónde está ahora el abuelo José?". ¿Cómo debe educar un ateo? ¿Debe decirle que el abuelo José está muerto y que no lo va a ver nunca más? ¿Debe explicarle que cree que la vida es así? ¿O debe optar por una versión más dulce y seguir la educación cristiana del cielo y la vida eterna? ¿Mentir y decirle que crees en eso para que un día se dé cuenta de que le has mentido? ¿O que descubra que no solo es que no vaya a verlo más sino que su padre, su madre o el mismo se pueden morir en cualquier momento y que eso no tiene por qué ser malo?

Llevo centrifugando estas ideas en mi cabeza un tiempo así que agradecería opiniones, enlaces, documentos, etc que me ayuden a crearme una opinión. Tanto del que piense que debo darle una "versión cristiana" como del de la vía atea o vías intermedias.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Que vuelen los papeles

Que vuelen los papeles, que vuelen. Que crucen montes y surquen mares. Que lleguen a quien tengan que llegar. Que consigan la firma de quien tenga que firmar. Que duden de nosotros todo lo que sea necesario, pero que duden ya. Que pregunten, que soliciten, que interroguen, que nos metan el dedo en el ojo si hace falta. Pero que vuelen los papeles, que vuelen. Y con ellos de vuelta que traigan a Diana, como Aladín con su alfombra. Que nos entre por la ventana y simplemente la descubramos dormidita en su cama cuando nos despertemos...
...
Y dice la teoría que ya me sé que no hay que ser impaciente, que no hay que marcarse fechas, que hay que pensar solo en el próximo paso. Que hay que disfrutar el presente... de June, claro. Y preparar bien su llegada. Formarnos, leer, disfrutar del hueco de pareja...
...
Ya lo sé... pero dejadme por unos segundos que desee que vuelen, corran y salten los papeles. Dejadme que me desahogue aquí solo por un instante. Que al fin y al cabo yo no entiendo de papeles, ni de certificados, ni apostillas, ni de pilares, ni de tests... Y solo entiendo, aunque poco, de chiquitinas y mámas y pápas, de valentías en forma de queso, de dridadridra y de tequieros. Y, por eso, me vais a dejar que vuelva a pedir por última vez antes de seguir luchando en el día a día de esta adopción.... ¡que vuelen los papeles, que vuelen!

jueves, 16 de junio de 2011

Mirar a los demás como miramos a los bebés

Ahora que tengo una personita regordeta diciendo ajós por casa me doy cuenta de como cualquier persona, conocida o desconocida, amable o grosera, cuando ve un bebé se preocupa por ver lo mejor que hay en él/ella. Si tiene una mirada graciosa, "ay, que cuca es"; si no para de llorar, "ay, claro, es que es un luchador/a"; si es horriblemente feo, "ay, ¡qué carisma tiene!". Así, aunque somos conscientes de sus defectos, intentamos sacar lo mejor de la otra persona y hacerla valer.

Y es curioso porque pasan tan solo unos años y entonces los adolescentes que pasean por la calle son "los que tienen ganas de montar jaleo" en vez de "mira como luchan contra su propia crisis personal de entrada a la madurez ". Del mismo modo, el compañero de al lado "intenta hacerte la puñeta" en vez de resaltar que a veces intenta ayudarte o que él también tiene problemas como tú.

En general, nos cuesta poner pensamientos positivos a la inmensa mayoría de personas que vamos conociendo. En un momento u otro (con más frecuencia cuanto peor nos sentimos con nosotros mismos) malpensamos de nuestro compañero de mesa, de nuestra pareja, de nuestro amigo o de nuestro familiar. Esto nos lleva a un comportamiento negativo hacia el otro, que a su vez promueve la atracción de conflictos hacia tu propia persona. No sé si es la aceptación de uno mismo por la negación del otro, que sentimos placer creándonos enemigos o simplemente que somos incapaces de responsabilizarnos a nosotros mismos de nuestros problemas. Pero el caso es que mejor nos iría si fuésemos capaces de mirar a los demás como miramos a los bebés. Presuponer buenos sentimientos en sus comportamientos y mandar a la porra el horrible refrán de piensa mal y acertarás.

sábado, 28 de mayo de 2011

Un día más cerca de Diana

Un día perfecto, que diría Lou Reed.... Por si alguno no lo sabía ayer nos casamos. No, no ha cambiado nada de lo que pensábamos acerca del matrimonio pero simplemente lo necesitamos para conseguir que Diana esté aquí con nosotros. Siempre-siempre....

Y así empezó nuestro día. Un viernes cualquiera, con la ropa que encontramos en el armario y un juzgado al que nos acompañaban nuestros padres y el hermano de Jaio. Sabemos que para muchos es el día más importante de su vida. Nosotros no lo sentimos así pero era un día con significado porque nos acercaba a Diana. Todavía quedan muchos pasos pero está en nuestra mano hacer que esos dias sean especiales o que sean un duro viaje por el desierto. Así que, ¿cómo hacer un día especial de uno con una boda que habíamos decidio no hacer? Cuestión de actitud o de filosofía, habrá que decir....

Tiene su encanto hacer una boda atípica. 5 acompañantes. Todos vestidos de calle. Con nuestra hija de casi 5 meses y con otra esperando muy lejos de aquí. Mi madre que se pone detrás del juez para sacarnos una foto y cuando nos queremos dar cuenta... ¡FIN! Tanto encanto tuvo que después de una mañana tristona y nublada salió el sol cuando nos despedíamos de los jueces...

Unas fotos junto a un árbol que siempre hay alguien que se pone melancólico. Un paseo, que no puede faltar en Donosti. Un pintxito en La cuchara de San Telmo... mmmm... Comida en un restaurante normal sin que nadie pueda adivinar que es una boda. Otro paseo, que estamos en Donosti. El resto lo hizo la el Ayuntamiento y la capitalidad cultural 2016. ¡Qué detalle! Gracias a ellos tuvimos bailables. Y como no podía ser de otra manera en nuestro día no sonó Bisbal sino Jamie Cullum, Sade, Nina Simone,... Y prontito a casa que nuestra luna de miel es acostar a la gordi.

Seguro que no es la boda esperada por muchos. Pero nosotros creamos un día especial a nuestra manera. Con nuestros gustos. Con nuestros valores. Ni mejores ni peores.

Diana está más cerca de aterrizar en nuestra casa para siempre... ese día sí que será una gran fiesta...

domingo, 8 de agosto de 2010

Mi hijo es tonto. ¿Y qué?

Aquí sigo descubriendo de cerca el nuevo mundo que nace bajo nuestros pies mientras esperamos la llegada del bebé y disfrutamos de la sonrisa de Diana.

El capítulo de hoy son los libros. Si ya de por sí me suele causar un poco de terror los títulos de la sección de autoayuda, mayor pavor me produce contemplar con la boca abierta los dedicados a la paternidad y el embarazo... "Su hijo es un genio"; "Hágale feliz a su hijo"; "La felicidad de su hijo en 3 pasos"; "Cómo hacer sabio a su hijo"; "Déle a su hijo todo lo que necesita"... Apenas encontre un libro que hablase de manera sana sobre la paternidad... Y asusta ver lo que la gente pretende contar en un libro, pero asusta más saber que esos son los libros demandados.

Ya relataba Carl Honoré en su libro "Bajo presión" las aspiraciones de los padres hoy día: que sea el más listo, el que más sabe, el que mejor practica el deporte X, el rey de las fiestas, el más guapo.. y ahora, el más feliz... eso sí, sin tener muy claro que es la felicidad...

Pero hoy no os quiero aburrir con una de mis reflexiones... Eso sí, dejadme que suelte algunas preguntas al aire:

¿Realmente necesitamos que nuestro hijo sea el más inteligente? ¿Para qué exactamente? ¿Por nosotros o por ellos? ¿Sabemos cuáles son las cosas básicas que nuestro hijo debe aprender, cuáles les vendrían bien y cuáles no estarían de más? ¿Realmente la felicidad de nuestro hijo depende de nosotros en exclusiva? ¿Sabemos qué es la felicidad?