Mostrando entradas con la etiqueta social. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta social. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de mayo de 2012

Necesitamos que lo eco sea cool

Cambiamos. Sí, chicos, aunque todos ladeemos la cabeza y pensemos que no podemos, lo hacemos. Y cuando llega el cambio queremos que todo el mundo gire a nuestro alrededor. En ese momento nuestra verdad se convierte en universal y nos indignamos con los que nos rodean. ¿O es que hace 5 años no debíamos indignarnos por lo que nos levantamos desde hace casi un año?

Así ha sido en lo que respecta al Medio Ambiente. Desde los hippies de los 70, pasando por distintas variantes llegamos a un punto en el que lo medioambiental empieza a tocar a las masas. Ha dejado de ser algo marginal para transformar a toda la sociedad. Pero, ¿no es eso lo que queríamos?

 En parte. Queremos además que lo haga con nuestra verdad inviolable, con lo que tenemos AHORA MISMO en la cabeza. Y no hay negociación. Es por eso que consideramos que pervertimos el concepto si otros adoptan versiones light de lo eco. Por lo que nos olvidamo completamente como hemos llegado nosotros hasta aquí, pervirtiéndonos poquito tras poquito. Y negamos a los demás que puedan seguir un camino gradual. No aceptamos que tienen derecho a pensar diferente, aunque no nos guste. Y, sí, nosotros hemos hecho lo mismo antes.

Por eso mi deseo inicial: que lo eco sea cool. Necesitamos que lo perroflaútico medioambiental permee en toda la sociedad. Que no quede en unos cuantos puristas que se juntan en medio del bosque para golpearse en el pecho.

Necesitamos que Zara o Bershka o quien sea venda camisetas en las que quede guay reciclar. Necesitamos que en todas las ciudades pase como en San Sebastián: que solo seas super-molón si vas en bici; y si es vieja y reutilizada ya es que lo rompes. Necesitamos restaurantes eco que sean chic (como el de Bilbao de la foto). Necesitamos vídeos de youtube, dibujitos, canciones pegadizas,... Necesitamos que todos y cada uno de nosotros encuentre una razón para cambiar sus hábitos. Los habrá más puros o más frívolos pero... ¿se trata esto de ponerse una medalla o de transformar el mundo en que vivimos?

When you buy, buy baby....

jueves, 13 de octubre de 2011

Menos stevejobses y más yunnuses

Ha pasado más de una semana desde la triste noticia de la muerte de Steve Jobs. Rápidamente nos hemos apresurado todos a encumbrarle en lo más alto… Nada tengo contra el creador del iPhone, que es libre de hacer con su vida lo que le plazca. Pero sí me vais a permitir que esté en desacuerdo con todos aquellos que lo catalogan como el gran referente de esta época, como un semidios venido a salvarnos con el iPad. Porque todo eso puede ser cierto si no hemos aprendido nada de esta crisis; puede ser cierto si nuestro objetivo en la vida y como empresas es conseguir que los ricos sean más ricos y que nos de igual toda la gente que lo pasa mal.

Por eso, y porque creo que somos muchos los que queremos arreglar esto (un servidor con su limitado impacto), me permito afirmar que el mundo no necesita muchos Steve Jobs, sino muchos ricos que se den cuenta de que ganar dinero no es un fin, como le ocurrió a Bill Gates en el año 2006; si tengo que elegir prefiero que las mentes más brillantes, como la de Jobs, dediquen su talento a cambiar este mundo, como Yunnus con Graamen Bank o como Bill Drayton con Ashoka; y, si se puede, que las tabletas tengan un fin social como está pasando en India; si tengo que poner empresas ejemplares no mencionaré a aquellas cuya estrategia futura se centra en crear gadgets y más gadgets sino a aquellas que se transformen y persigan crear valor compartido para la sociedad y para la finanzas de la empresa, como están haciendo HP, GE y tantas muchas otras a este lado del océano; y si de algo estamos necesitados no es de emprendedores Apple+ en un garaje sino de emprendedores sociales, sean los de ashoka, momentum Project, hub Madrid, eutokia, ennovent, acumen, o tantos muchos otros…

Por eso, esta mañana pensaba que para mí Steve Jobs puede ser super creativo, buen gestor y todos los buenos adjetivos empresariales que queráis pero si algo no es, es el ejemplo de empresario del siglo XXI. Lo es, pero del siglo XX. Ha seguido un patrón heredado y lo ha llevado a la excelencia pero afortunadamente el mundo está cambiando. Y solo es cuestión de tiempo que lo sepamos ver.

jueves, 11 de agosto de 2011

¡Vamos, chicos!

A veces nos debatimos entre lo ideal y lo real; entre el cambio y la permanencia; entre lo que deseamos y lo que conseguimos. He visto a amigos y familiares que han realizado grandes esfuerzos por cambiar cosas que no les gustaban de ellos mismos. También lo he vivido en mis propias carnes. Existe un momento de desesperanza en el que te das cuenta de que no has llegado al ideal que tenías en la cabeza o que, simplemente, de vez en cuando hay pequeñas recaídas. Nos cuesta creer que el proceso no es inmediato y eso nos genera frustración. Y, como en todo, si se encauza bien puede ser un motor para progresar. Pero si te vence, acaba destruyendo el castillo que estabas construyendo.

Por eso, creo que una vez que estás en un proceso de cambio es muy útil saber cuantificar tu progreso y ponerte “metas volantes”. Y entender que esa es la llave hacia un camino más amable, que diría Xoel López.

Tampoco estaría mal que nos valorásemos también lo recorrido a nivel mundial. Especialmente hoy que nos vemos saturados por malas noticias, que vemos los mismos problemas del pasado, ya sean en Reino Unido o Somalía. Porque nos pueden llevar a pensar que seguimos igual que hace décadas y que no avanzamos. Sin embargo, sería necesario reconocer que una cosa es la meta ideal y otra los progresos que hemos hecho por el camino. En Gapminder se puede ver cómo se ha acelerado el desarrollo de miles de millones de personas en el mundo, sacándoles de la pobreza, alargando su vida. O en Crisis Group, que me pasaba el otro día pilluelo, puedes ver cómo los conflictos se arreglan. También como algunos van a peor. Pero vemos todo el partido, hasta que el arbitro pita el final. Como la gente que sale antes del descuento, buscando el coche para escapar del atasco. En esos minutos a veces se cumplen nuestros peores presagios... pero a veces nos perdemos la remontada o el gol de año, transformado en algo mucho más importante, la solución a un conflicto.

Datos como éstos no deberían desembocar en la autocomplaciencia sino en una palmadita en la espalda. Esas que a veces necesitamos todos cuando sufrimos en la carrera, cuando no pensamos en lo que hemos hecho sino en lo que nos queda todavía por delante. Y nos abruma... Y en esos momentos nos ayuda esa persona que viene con la esponja y con el vaso de agua. Y nos dice... “vamos, chaval”. Y esa esponja y ese vaso y ese vamoschaval va para el que intenta transformar su vida y hacerla más emocional y ese momento en el que sigue pensando que no lo puede hacer cuando no se da cuenta de que ha avanzado un montón. O para el que se siente raro mientras se preocupa por el impacto social de su consumo y rechaza regalos y siente el desprecio de algunos y las críticas de otros. O para el que hace frente a sus miedos y sus duras vivencias mientras se hace un hueco en este lado del mundo.... ¡Vamos chicos!

martes, 19 de julio de 2011

El futuro de nuestros hijos

En las dos primeras páginas del libro "The Blue Sweater" que acabo de empezar a leer, Jacqueline Novogratz desliza suavemente el mensaje esperanzador de todo lo que hemos sido capaces de cambiar en 100 años de historia. Desde su abuela hasta ella... Y aquí he tenido que parar de leer y venirme a estas líneas porque me ha dado por pensar en cómo lo hemos conseguido.

Pienso en mi historia (que es similar a la de la mayoría de vosotros) y me pongo en la cabeza de mis abuelos, casi todos ellos emigrantes, por unas u otras razones, que decidieron poner sus vidas al servicio de sus hijos y trabajar a destajo para ofrecerles una vida mejor. Y realmente lo consiguieron: a mis padres no se les ocurrió pensar que podían pasar hambre, pudieron ir a la escuela, no se les discrimino tanto por cuestiones de sexo y disfrutaban de algunas comodidades. Aún así, decidieron de nuevo pensar en sus hijos antes que en ellos, volver a emigrar, montar un negocio y luchar por mayores oportunidades. Y realmente lo consiguieron: nunca nos faltó nada ni a mi hermana ni a mí, tuvimos una buena educación, juegos, pudimos viajar, las oportunidades que tenía mi hermana eran mayores que las de mi madre, fuimos a la universidad,...

Así que parece que mi destino tendría que ser el de volver a trabajar al máximo para que en vez de disfrutar en su infancia de una Super Nintendo mis hijos lo hagan de 1 Wii, para que tengan ropa más cara, para que hagan todas esas cosas que creen que necesitan solo porque alguien piensa que es menos si no las tiene.... Bueno, es una forma de verlo...

Sin embargo, creo que la mejor manera de imitar a alguien es hacer algo diferente. Nuestros antepasados lucharon por nuestro futuro. Y antes eso equivalía, en gran parte, a dinero. Pero una vez llegado a nuestro nivel de vida ¿cuál es el futuro de nuestros hijos? Pues si todo sigue así, un mundo desigual, donde verán a gente morir de hambre mientras nosotros seguimos brindando en una eterna fiesta; donde seguiremos consumiendo recursos con dirección a un iceberg pensando que ya se apartará él; donde sus padres solo fueron responsables de las llaves del mercedes y de limpiar la piscina.... Esos serán sus problemas y si quiero seguir el ejemplo de mis abuelos y de mis padres lo que creo que tengo que hacer es utilizar mis habilidades (limitadas, vale, pero habilidades) para que el mundo que se encuentren cuide mejor el medioambiente, tenga menos desigualdades, muera menos gente de hambre o por enfermedades evitables, sea más justo... Un esfuerzo que sea una gota de agua en el océano pero ya sabéis que el océano no sería lo mismo sin esa gota.

Efectivamente, es difícil. Pero no creo que nuestros antepasados pensasen que estaba chupado llegar hasta donde hemos llegado hoy. Y aquí estamos. Conseguido por la suma de grandes esfuerzos hechos por multitud de individuos. Eso es lo que tenemos que pensar hoy.

sábado, 18 de junio de 2011

Esos pequeños detalles

Hace un par de años me leí un libro que cambió algo en mi foro interno. Se llama "365 ways to change the world" ("365 maneras de cambiar el mundo" para los que estéis en la carrera por ser presidente del gobierno). Lo que venía a decir era que esto de cambiar el mundo es más fácil de lo que parece. O que, aunque sea difícil, es tarea de todos. Y lo demostraba con 365 ejemplos de lo más variopinto: desde ayudar a poblados en África hasta limpiar las calles de tu ciudad de chicles pegados en el suelo. Obviamente, no es la panacea pero creo que es de mucha utilidad para concienciarnos de que el cambio pasa por nosotros.

Lo increíble de la época que nos ha tocado vivir es que nunca ha sido más fácil ayudar a aquellos que sufren y que no conocemos (doy por hecho que todos ayudamos a los que están a nuestro alrededor en una u otra medida). Internet lo ha revolucionado todo, nos ha conectado con todas las iniciativas de la buena gente que hay en el mundo y nos permite actuar desde casa. ¿Qué no? Ahí van algunos ejemplos:
  • Busca bien. Google es efectivo pero con simples búsquedas podemos contribuir a cambiar el mundo. Buscadores como ecosia o goodsearch nos permiten hacer búsquedas de forma gratuita y contribuir a temas medioambientales o proyectos sociales al mismo tiempo sin pagar un solo euro. Lo hacen ellos por nosotros. Tan fácil como ponerlo de página de inicio.
  • ¿Unos libritos? Aquí puedes ver algunas recomendaciones sobre cómo comprar libros por internet a librerías con conciencia. Amazon está bien pero.... ¿cuesta mucho mirar primero aquí?
  • Compra uno, damos otro. Hace tiempo lo hizo Toms con los zapatos (ahora lo quiere hacer con gafas, como ya lo hizo WarbyParker). Hace poco ha lanzado la misma idea Megabolt pero con libretas. La idea es sencilla: si se compra uno en el mundo desarrollado, la empresa envía otro a alguien en un país en vías de desarrollo.
  • Mis dineritos. Parece complejo pero todo es cambiar la cuenta y pasar parte (o todo ;)) a un banco como Triodos o Fiare. Ellos solo dan dinero a empresas o personas que aportan algo a la sociedad y no a empresas armamentísticas como hacen el resto.
  • Eligiendo ordenador o móvil. Greenpeace nos lo pone fácil para añadir el aspecto medioambiental a la compra de productos electrónicos. Echa un vistazo aquí. La importancia que le des a este aspecto apenas cuesta esfuerzo y depende de ti.
  • Compritas. Echa un vistazo a Olokuti, MeitaiMaitie o Crianza Natural (las dos últimas relacionadas con maternidad y bebés) e intenta ver qué compra "tradicional" puedes sustituir por una de aquí. O para alimentos, consultar antes cuáles tienen transgénicos en la guía de greenpeace.
  • Ya no lo quiero. Hasta lo que no nos sirve puede tener utilidad. En Labdoo podéis etiquetar vuestro portátil para que cuando ya no lo queráis pueda servir a otros. Hasta desprendiéndote de tu viejo móvil pueden recibir dinero ONGs como Intermón Oxfam o Amnistía Internacional al mismo tiempo que te aseguras un correcto reciclaje.
  • O simplemente hacer vuestra propia búsqueda en WeAreWhatWeDo o 365waystochangetheworld. Será por ideas...
Cada vez tenemos menos excusas... :)



jueves, 16 de junio de 2011

Mirar a los demás como miramos a los bebés

Ahora que tengo una personita regordeta diciendo ajós por casa me doy cuenta de como cualquier persona, conocida o desconocida, amable o grosera, cuando ve un bebé se preocupa por ver lo mejor que hay en él/ella. Si tiene una mirada graciosa, "ay, que cuca es"; si no para de llorar, "ay, claro, es que es un luchador/a"; si es horriblemente feo, "ay, ¡qué carisma tiene!". Así, aunque somos conscientes de sus defectos, intentamos sacar lo mejor de la otra persona y hacerla valer.

Y es curioso porque pasan tan solo unos años y entonces los adolescentes que pasean por la calle son "los que tienen ganas de montar jaleo" en vez de "mira como luchan contra su propia crisis personal de entrada a la madurez ". Del mismo modo, el compañero de al lado "intenta hacerte la puñeta" en vez de resaltar que a veces intenta ayudarte o que él también tiene problemas como tú.

En general, nos cuesta poner pensamientos positivos a la inmensa mayoría de personas que vamos conociendo. En un momento u otro (con más frecuencia cuanto peor nos sentimos con nosotros mismos) malpensamos de nuestro compañero de mesa, de nuestra pareja, de nuestro amigo o de nuestro familiar. Esto nos lleva a un comportamiento negativo hacia el otro, que a su vez promueve la atracción de conflictos hacia tu propia persona. No sé si es la aceptación de uno mismo por la negación del otro, que sentimos placer creándonos enemigos o simplemente que somos incapaces de responsabilizarnos a nosotros mismos de nuestros problemas. Pero el caso es que mejor nos iría si fuésemos capaces de mirar a los demás como miramos a los bebés. Presuponer buenos sentimientos en sus comportamientos y mandar a la porra el horrible refrán de piensa mal y acertarás.

sábado, 21 de mayo de 2011

¿Y qué hay de nosotros? @15-M

Creo que no hace falta que diga lo contento que me pongo al ver todo lo que está pasando alrededor del 15M. Realmente me siento orgulloso de la forma en la que se ha desarrollado la protesta: con calma pero con firmeza, en el momento que hemos considerado oportuno y con una organización envidiable para no haber ningún movimiento detrás. Suena irónico que nos digan que somos improductivos y poco válidos y que, por lo tanto, debemos bajar nuestros escasos salarios cuando en un campamento improvisado la gente es capaz de organizarse tan bien. Ahí tenéis a líderes, ejecutores, gestores, planificadores, comunicadores,.... quizá lo que falta para desarrollar esas habilidades en el puesto e trabajo es la MOTIVACIÓN...

Sin embargo, como ya se está haciendo tanto peloteo hasta desde los medios tradicionales, me vais a dejar que no lo haga en este post. Durante estos días ha quedado por fin claro que no nos gusta el sistema que vemos. Independientemente del partido político. También se han propuesto algunas ideas. Bien. Yo el mensaje que quiero lanzar hoy es el siguiente: hemos criticado de manera nítida lo mal que lo hacen los otros pero.... ¿seremos capaces de mirarnos el ombligo y trasnformarnos también a nosotros mismos? ¿O caeremos en el común error de echar la culpa de todos nuestros problemas a lo externo? Por ejemplo:
  1. "Odiamos" a los bancos tradicionales pero seguimos dejando nuestros ahorrillos allí cuando hoy en día existen bancos como Triodos o Fiare que se rigen por criterios totalmente distintos: solo prestan dinero a iniciativas que aporten algo a la sociedad (y no a la construcción de nucleares, a la fabricación de armas, a empresas del sector financiero tradicional,...). No necesitan una obra social que les permita el barra libre en el día a día. ¿Seremos capaces de tomar decisiones que cambien nuestros hábitos y los alineen con nuestros principios?
  2. Queremos renovables y no nucleares. Está genial. Pero hoy en día tendremos un 20% de producción de nucleares. ¿Estamos dispuestos a reducir nuestro consumo para no necesitar ese 20%? ¿O seguiremos pensando que para qué reducirlo si total el vecino seguirá consumiendo un montón?
  3. Queremos que las empresas no miren solo su bolsillo y que tengan fines más sociales. Para así desarrollar nuestras carreras en algo que nos motive y que beneficie a toda la sociedad. Pero,... ¿tendremos en cuenta estos criterios a la hora de comprar un ordenador, un móvil o fruta? ¿O seguiremos comprando un apple porque es más chic (perdón Iranzu ;)) o tal producto porque es más barato?
  4. Pedimos participación en la política más allá de 1 vez cada 4 años. Tenemos algo que decir. Y me pregunto, ¿dedicaremos tiempo a esta labor si nos ponen los medios para ello? ¿Dejaremos de estar en facebook 10 minutos para entrar a una web del ayuntamiento, ver los cambios que proponen, informarnos, proponer mejoras de forma enriquecedora y dar nuestra opinión sobre la mejor de las opciones?
  5. En unos pocos años la gente que está en esas plazas y las que seguimos con entusiasmo el movimiento 15M seremos los que en unos años estaremos dirigiendo el país. Sí, seremos gerentes de empresas, directivos, responsables de comunidad, brazos derechos, creadores... ¿nos acordaremos de todo esto entonces o simplemente heredaremos los viejos hábitos que no nos gustaban?
  6. Queremos que el mundo sea un lugar para vivir pero quiero entender que no solo para nosotros sino también para los demás. Actualmente si todo el mundo viviese como el español medio, necesitaríamos 3 mundos... ¿Estamos dispuestos a compartir? ¿Estamos dispuestos a rebajar nuestro nivel de vida - que no nuestra calidad de vida- para que podamos vivir todos de una manera decente en vez de nosotros como unos reyes y otros como unos esclavos?
Estas son las preguntas que incendian mi cabeza. Sinceramente creo que SÍ seremos capaces. No en un día ni en dos. Pero poco a poco lo haremos. Obviamente, para todo esto hace falta valor y buena intención. Pero si algo nos han enseñado estos días es que en este país valor y buena intención sobran a raudales. No los desaprovechemos.
PD: Imagen sacada de aquí

martes, 17 de mayo de 2011

¿Y si dejamos de ser raros?

Vale que no somos los frikis del pueblo. Ni visionarios. Pero a veces uno se siente bastante incomprendido cuando decide llevar a cabo proyectos o acciones que se salen de la norma. Dependiendo de a quien, el no casarnos y dejar de hacer una boda que no queremos hacer le supone un desfachatez. E incluso algunos se sienten juzgados. Para otros acoger a un niña rusa es una locura. Y me imagino que casarnos solo con los testigos después de haber tenido una hija biológica y otra en acogida solamente porque es un requisito para la adopción de esta segunda... pues de rarito.... bueno, de lo de los no-regalos mejor ni hablo después de todo el polvorín que levantó... dejémoslo estar... y nuestro proyecto de reducción de impacto medioambiental creo que nos ha creado la imagen ante algunos de ser unos NoImpactMan versión cañí.

El caso es que quiero lanzar dos reflexiones. Una, que todos somos raros... Sí... ya sea por el facebook, en confidencia o en una charla informal llegan a mis oídos historias similares de gente normal. Se sienten incomprendidos y solo piden vivir la vida como ellos creen que deben vivirla porque con ella no hacen daño a nadie, sino todo lo contrario. Todos somos raros PEEEEROOOOO... todos solemos colaborar en que los demás se sientan raros. Es como en el cole. Todos nos hemos sentido insultados en algún momento pero, en alguna medida (y aunque nos cueste reconocerlo), hemos colaborado a que otros se sientan así. Sí, no eramos el matón de clase pero no eramos siempre y en todo momento los defensores. Ver "If you really knew me" para una mayor escenificación. Con esto quiero decir que nos miremos también el ombligo.

Segunda reflexión: En cosa de 24 horas nos enteramos Jaio y yo de noticias tan diversas como que el Príncipe Guillermo y su ahora esposa Kate no aceptaban regalos en su boda o que ella llevará anillo y él no; o que en el mercado de San Martín estaban dando tuppers para que la gente comprase siempre con ellos el pescado. Como hacíamos nosotros con las bolsas. Cuando llegó una de las últimas noticias Jaio me miró, con la profundidad de los que van a decir una frase que pasará a la historia,y me dijo: "¿Qué pasará cuando dejemos de ser raros?"... ¡qué pedazo de pregunta! Parece chorra pero tiene más filosofía dentro que "Así habló Zaratrusta"... y me costó responder...

Me vienen dos cosas a la cabeza. La primera es que ojalá dejemos de ser raros. Sobre todo en lo de los regalos y en lo de reducción de impacto. ¡Qué más querríamos! La segunda es que una vez que te dan palos por todas partes por hacer lo que crees sin perjudicar a nadie lo que ganas es en desparpajo para hacer continuamente lo que crees conveniente. Así que estoy seguro de que encontraremos nuevos retos para seguir siendo un poco raros... ¡y que sea por mucho tiempo! :)

domingo, 23 de enero de 2011

Nuestro voto

Hace unos cuantos meses Julio Anguita apareció en el programa 59 segundos y dejó unas cuantas reflexiones interesantes. Venía a decir que los que realmente tienen el poder hoy en día no son los gobiernos, sino los mercados. Y que estos no se votan.

Esto puede derivar en muchas otras conversaciones: si realmente nuestro voto a los políticos sirve para algo si no cumplen con su programa, si realmente los gobiernos no tienen poder sobre los mercados,... pero me gustaría hacer otra reflexión:

Nosotros si podemos votar a los mercados. Es más, podríamos votarlos de una manera más efectiva que es en el día a día. Lo que quiera que sean los mercados, terminan siendo empresas/entidades que trabajan con otras, cambiando dinero, vendiendo o comprando bienes y es ahí donde se puede atacar.

Si sacamos la información de inversores o empresas que ejecutan injusticias (ya sea elevar la deuda de un país, empobrecer a productores locales, reducir la biodiversidad,...) y penalizamos tanto a ellos como a los que les apoyan, entonces estaremos votando. No solo comprar es votar, que también dicen en Territorio Gallego, si no que elegir un banco es votar, elegir un patrocinador es votar, apoyar una campaña es votar, ver la TV es votar, hablar es votar, denunciar determinadas prácticas es votar...

Es complejo, sí. Es mucho más fácil ir cada 4 años a unas urnas y meter una papeleta. Como dice alguno que yo me sé, es como "ser un cabrón todo el año y donar en Navidades unos euros a una ONG". La verdadera pregunta es si queremos hacernos responsables y votar todo el año o no.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Visión, misión y valores

Cualquier universidad o máster del universo que se precie, te enseñará que cada empresa debe definir su pack “misión, visión y valores”. Y, además, ponerlo bien visible en la Web. Al fin y al cabo es la carta de presentación de tu empresa. También te enseñan a pensar sobre ellos. Y te dicen lo que debes poner. Más o menos lo mismo que te dirán dentro de poco sobre la Responsabilidad Social Corporativa.

Es ácidamente gracioso dar un paseo por algunas grandes empresas y leer, por ejemplo, su misión. Y digo las grandes porque es más fácil encontrar esta información, pero pasaría lo mismo con la mayoría de las más pequeñas.

Si, un poner, nos da por acudir a DANONE, que hoy venía en el periódico como ejemplo de empresa responsable, vemos que su misión es "Brindar salud a la población a través de la alimentación". Preciosa misión. Sin embargo, la guía roja y verde de greenpeace sobre transgénicos, le marca con un brillante color rojo. Es decir, utiliza transgénicos que impactan en la alimentación de sus clientes y en la de los productores locales, matando la diversidad. Un error lo tiene cualquiera, podríamos decir. Se cambia y listo. Sin embargo, no creo que cambie si los consumidores no presionan ya que su misión es ganar dinero ofreciendo productos alimenticios.
Lo mismo podríamos hacer con Nestlé que "quiere proporcionar mejores productos alimenticios para conseguir una mejora en la vida de las personas".

Por otro lado, el gran gigante Shell nos comunica que está en este mundo para "gestionar su negocio de una manera segura y sostenible económica y medioambientalmente". Pero luego viene una ONG o un reportero callejero y cuenta esto o esto en Internet. Buscad las siete diferencias.

También podemos ir a Jonson & Jonson que en su Credo nos cuenta que " son buenos ciudadanos, que cuidan de las comunidades donde operan y que protejen el medio ambiente". Pero en el listado de productos químicos con toxicidad sus productos aparecen con altos índices de componentes que ponen en riesgo la salud de los consumidores. Como,por ejemplo, el Neutrogena Man Razor que incluye productos cancerígenos. O a Nintendo que ocupa el último puesto en la guía de productos electrónicos de Greenpeace.

Lo que tienen todas en común es que evitan decir la verdad, es decir, que su fin último es ganar más dinero; aumentar la facturación; ser más rentable a los accionistas. Coged la que queráis. Después de todo, cualquier decisión (también la de definir misión o valores o la de apoyar a una ONG) tiene un último filtro llamado rentabilidad económica. Si no se gana dinero ahora ni se ganará en el futuro, no pasa. Con esto no digo que sea malo o bueno. Es una opción, como otra cualquiera. Salvo que en el camino se auto-engañan e intentan engañarnos a los demás. Nestlé no se marca como objetivo el contribuir a una mejor alimentación mundial. Lo que reina en sus decisiones es ganar cada año más dinero vendiendo productos alimenticios. Para ello, escucha las demandas de la sociedad. Y con eso limpia su conciencia. También hace lo que le piden sus accionistas ya que si los accionistas midiesen según el cumplimiento de la misión, la empresa estaría en suspensión de pagos morales desde hace tiempo. Así, todo sigue su camino tranquilamente...

Realmente no nos engañan. A veces, solo a veces, nos dejamos engañar. Y es que, al fin y al cabo, no somos tan distintos de ellos. Si preguntásemos a la gente cuál es objetivo en la vida, muchos dirían ser feliz. Algunos atrevidos encima lo dirán sabiendo que su felicidad depende a su vez de la felicidad de los demás. Y mientras tanto vamos tomando decisiones en nuestro día a día que van en contra de este objetivo. A veces simples excepciones. A veces grandes agujeros morales.

Ahí fuera hay gente, no cabe duda, que hace lo que dice. O al menos casi en su totalidad, que la vida es muy compleja. Y lo que dicen es que quieren ser mejores personas y hacer mejor a los demás. Son pocos pero les admiro. Y me gustaría ir pareciéndome a ellos. Me gustaría poco a poco poder responderme a la pregunta ¿Hago realmente todo lo que puedo para mi propia felicidad y la de los demás? ¿Estoy cerca del objetivo o muy lejos?

Y no estaría mal que todos les intentásemos imitar. Sea con las acciones que sean, en la medida que sea, en el terreno que sea. La vida tiene muchas buenas soluciones para el mismo problema. Y resulta que ninguna es mejor que la otra. Aunque también hay mucha malas, ninguna peor que la otra...